Tu silueta va caminando
con el alma triste y dormida,
ya la aurora no es nada nuevo
pa' tus ojos grandes y pa' tu frente,
ya el cielo y sus estrellas
se quedaron mudas, lejanas y muertas
pa' tu mente ajena.
Nadie sabe claramente como se llamaba ella. Ella no sabía claramente el nombre que se la había asignado, pues... le habían llamado de muchas formas. Bueno, independiente de todo, para relatarles la historia, le llamaremos "El Alma".
Nos hablaron una vez cuando niños,
cuando la vida se muestra entera,
que el futuro, que cuando grandes...
y ahí murieron ya los momentos,
sembraron así sus semillas,
y tuvimos miedo, temblamos,
y en eso se nos fue la vida.
El Alma se hallaba caminando de la mano con su amiga El Corazón y pasaron cerca de un río. El Corazón, ingenuo e inocente, miró el agua cristalina y El Alma se acercó a observar dichosa escena.
-Tienes una moneda?- Preguntó con brillo en sus ojos El Corazón.
El Alma le miró extrañada y le preguntó para qué, a lo que este responde:
-Este lugar es tan hermoso, tan puro... Que siento que se puede hacer realidad cualquier cosa aquí. Quiero... Pedir un deseo Alma.... Me permites?-
El Alma le miró con tristeza pensando la ingenuidad del Corazón y le ofreció una moneda común. El corazón agarró fuerte el objeto, cerró sus hermosos ojos color carmesí y lanzó la moneda, que se hundió varios metros más adelante.
El Alma temió. El Corazón creyó. Y así, siguieron viviendo, hasta crecer.
Y cada uno aferrado a sus dioses,
productos de toda una historia,
los modelan y los destruyen,
y según eso ordenan sus vidas
en la frente les ponen monedas
y de sus largas manos
le cuelgan candados,
letreros y rejas.
Luego de un tiempo, El Corazón dejo este mundo y El Alma quedó sola. Cada vez que teme al futuro, a algo inefable, o a la vida misma, acude al río del Corazón a pedir un deseo. Lanza una flor, una rama, una piedra... Eso le quita algo de encima.
Ella había sobrevivido por las diversas elecciones que tomó, pero El Corazón, ingenuo como siempre, se entregó completamente a la primera vez y terminó fusionándose con La Razón, desapareciendo así para siempre.
El alma temió de sus elecciones y se atrevió a imitar al Corazón. Tomó una pequeña piedra de extraño color azul, le apoyo en su frente unos minutos y le lanzó lejos.
viernes, 22 de abril de 2011
domingo, 17 de abril de 2011
38. Tacto
La chica se hallaba moribunda caminando por la lúgubre calle oscura.
Su piso, frío como sus manos, se movía constantemente. Le rodeaba
una mortencina luminosidad blanca, y una más pequeña bajo ella.
Siguió caminando, siguiendo a esta luz como si fuera lo único que
tuviera en la vida. Y bueno, no era tan mentira.
Cuando finalmente llegó, se sentó en una banca y observó aquella
familiar luz. Era un foco de blanca luz que iluminaba el centro de un
escondido parque al que ella frecuentaba.
Al mirar hacia arriba y encontrarse con los árboles meciéndose con
el viento, tomó su mente y se devolvió al pasado en un recuerdo.
Era otoño y hacía frío...
Estaba sentada en el mismo banco que aquella noche, con su abrigo
negro, y boina gris. Su hermoso pelo castaño resaltaba con sus
ondulaciones en aquel inerte ambiente...
Observaba como las hojas, ya sin vida, se dejaban caer al viento que
las dejaba tiernamente en el suelo, como si de un tesoro se tratara.
En el mismo parque, un chico hacía lo mismo.
Él vestía abrigo gris y boina negra.
Su pelirrojo pelo resaltaba en aquel inerte paisaje.
¡Su pálida tez aún más pálida se veía!
Ambos miraron al cielo y luego a los ojos del otro.
Allí nadie sabia de ellos. Ellos nos sabían nada de nadie.
Ellos llegaron juntos y no se dieron cuenta de que compartían banco.
Sus manos se juntaron.
¿Qué más daba si se entregaban al viento otoñal?
Sus palmas se apoyaron juntas y un vapor cálido
salió de sus bocas antes de juntarse en un reparador beso.
Ellos no se conocían y sin embargo, eran novios
de hace unos meses...
Una hoja cayó al lado de ellos
y sobre ella, una lágrima
desesperada sumergida en
la oscuridad de la noche plutónica.
A un año de mi primer entrada, dejo este cuento un poco
extraño para mi manera de escribir. Deseaba ocupar palabras
complejas para describir como me siento.
Muchas gracias por este año escribiendo, y espero que sean
muchos más...
Atte, Amara Rozenbauer [de Kirkland]
Su piso, frío como sus manos, se movía constantemente. Le rodeaba
una mortencina luminosidad blanca, y una más pequeña bajo ella.
Siguió caminando, siguiendo a esta luz como si fuera lo único que
tuviera en la vida. Y bueno, no era tan mentira.
Cuando finalmente llegó, se sentó en una banca y observó aquella
familiar luz. Era un foco de blanca luz que iluminaba el centro de un
escondido parque al que ella frecuentaba.
Al mirar hacia arriba y encontrarse con los árboles meciéndose con
el viento, tomó su mente y se devolvió al pasado en un recuerdo.
Era otoño y hacía frío...
Estaba sentada en el mismo banco que aquella noche, con su abrigo
negro, y boina gris. Su hermoso pelo castaño resaltaba con sus
ondulaciones en aquel inerte ambiente...
Observaba como las hojas, ya sin vida, se dejaban caer al viento que
las dejaba tiernamente en el suelo, como si de un tesoro se tratara.
En el mismo parque, un chico hacía lo mismo.
Él vestía abrigo gris y boina negra.
Su pelirrojo pelo resaltaba en aquel inerte paisaje.
¡Su pálida tez aún más pálida se veía!
Ambos miraron al cielo y luego a los ojos del otro.
Allí nadie sabia de ellos. Ellos nos sabían nada de nadie.
Ellos llegaron juntos y no se dieron cuenta de que compartían banco.
Sus manos se juntaron.
¿Qué más daba si se entregaban al viento otoñal?
Sus palmas se apoyaron juntas y un vapor cálido
salió de sus bocas antes de juntarse en un reparador beso.
Ellos no se conocían y sin embargo, eran novios
de hace unos meses...
Una hoja cayó al lado de ellos
y sobre ella, una lágrima
desesperada sumergida en
la oscuridad de la noche plutónica.
A un año de mi primer entrada, dejo este cuento un poco
extraño para mi manera de escribir. Deseaba ocupar palabras
complejas para describir como me siento.
Muchas gracias por este año escribiendo, y espero que sean
muchos más...
Atte, Amara Rozenbauer [de Kirkland]
miércoles, 30 de marzo de 2011
♥~ Corazón?
Cuando mi corazón está en dudas,
incluso una herida tan pequeña
que puede causar risa a los demás,
para mí resulta ser una gran cicatriz.
Alguien lo dijo alguna vez, que el romance
comienza desde que las personas se unen.
En verdad creo que es así.
Cada vez que la intimidad es más profunda,
es más fácil ser manipulado por las palabras del otro.
No importa cuán grande sea este sentimiento,
no se puede tener por completo a esa persona.
Pero... Incluso así... Quiero que él sea sólo mío.
No creo que sea algo malo el esforzarse
de esta manera por la persona que uno quiere.
"Incluso una alegría tan pequeña que
puede causar risa a los demás...
para mí que soy tan simple, la siento como
la alegría más grande del mundo..."
sábado, 12 de marzo de 2011
Latinoamérica - Calle 13
Soy,
Soy lo que dejaron,
soy toda la sobra de lo que se robaron.
Un pueblo escondido en la cima,
mi piel es de cuero por eso aguanta cualquier clima.
Soy una fábrica de humo,
mano de obra campesina para tu consumo
Frente de frio en el medio del verano,
el amor en los tiempos del cólera, mi hermano.
El sol que nace y el día que muere,
con los mejores atardeceres.
Soy el desarrollo en carne viva,
un discurso político sin saliva.
Las caras más bonitas que he conocido,
soy la fotografía de un desaparecido.
Soy la sangre dentro de tus venas,
soy un pedazo de tierra que vale la pena.
soy una canasta con frijoles ,
soy Maradona contra Inglaterra anotándote dos goles.
Soy lo que sostiene mi bandera,
la espina dorsal del planeta es mi cordillera.
Soy lo que me enseño mi padre,
el que no quiere a su patria no quiere a su madre.
Soy América latina,
un pueblo sin piernas pero que camina.
Tú no puedes comprar al viento.
Tú no puedes comprar al sol.
Tú no puedes comprar la lluvia.
Tú no puedes comprar el calor.
Tú no puedes comprar las nubes.
Tú no puedes comprar los colores.
Tú no puedes comprar mi alegría.
Tú no puedes comprar mis dolores.
Tengo los lagos, tengo los ríos.
Tengo mis dientes pa` cuando me sonrío.
La nieve que maquilla mis montañas.
Tengo el sol que me seca y la lluvia que me baña.
Un desierto embriagado con bellos de un trago de pulque.
Para cantar con los coyotes, todo lo que necesito.
Tengo mis pulmones respirando azul clarito.
La altura que sofoca.
Soy las muelas de mi boca mascando coca.
El otoño con sus hojas desmalladas.
Los versos escritos bajo la noche estrellada.
Una viña repleta de uvas.
Un cañaveral bajo el sol en cuba.
Soy el mar Caribe que vigila las casitas,
Haciendo rituales de agua bendita.
El viento que peina mi cabello.
Soy todos los santos que cuelgan de mi cuello.
El jugo de mi lucha no es artificial,
Porque el abono de mi tierra es natural.
Tú no puedes comprar al viento.
Tú no puedes comprar al sol.
Tú no puedes comprar la lluvia.
Tú no puedes comprar el calor.
Tú no puedes comprar las nubes.
Tú no puedes comprar los colores.
Tú no puedes comprar mi alegría.
Tú no puedes comprar mis dolores.
Você não pode comprar o vento
Você não pode comprar o sol
Você não pode comprar chuva
Você não pode comprar o calor
Você não pode comprar as nuvens
Você não pode comprar as cores
Você não pode comprar minha felicidade
Você não pode comprar minha tristeza
Tú no puedes comprar al sol.
Tú no puedes comprar la lluvia.
(Vamos dibujando el camino,
vamos caminando)
No puedes comprar mi vida.
MI TIERRA NO SE VENDE.
Trabajo en bruto pero con orgullo,
Aquí se comparte, lo mío es tuyo.
Este pueblo no se ahoga con marullos,
Y si se derrumba yo lo reconstruyo.
Tampoco pestañeo cuando te miro,
Para q te acuerdes de mi apellido.
La operación cóndor invadiendo mi nido,
¡Perdono pero nunca olvido!
(Vamos caminando)
Aquí se respira lucha.
(Vamos caminando)
Yo canto porque se escucha.
Aquí estamos de pie
¡Que viva Latinoamérica!
No puedes comprar mi vida.
Etiquetas:
Enseñanzas,
Equilibrio,
Letra De Canciones :3
domingo, 27 de febrero de 2011
26. Improvisación
aquella imagen frente a mi era como si tuviera la muerte encima de mi alma, como si tan solo pudiera observar, mirar... pero no moverme, estaba paralizada. será el miedo? será la desesperación? sólo sé que me veía en un espejo, y mis ojos cambiaron de color radicalmente
era como si el rojo escarlata viniera del mismo infierno y ese pelo totalmente liso me rodeara y ahorcara...
siento en el aire tu mirada, de días bajo los recuerdos, reposando en el viento que ilumina tu sonrisa,
esa sonrisa que a la vez mis días y noches ilumina, alejandome de aquellas tinieblas de donde provengo
provienes de los dias y noches que detrás de la voces que en movimiento perpetuo, se perdieron junto con los pasos de los perdidos, y la luz de tus ojos, en el final del parmo, como sutil lumbre guía en sus lides su esperanza
esperanza de aquellos perdidos de los cuales me sostengo, busco desesperadamente tu olor, tu presencia, tus ojos... tus manos que calman mis demonios las horas que se hacen pocas para hacerte mio completemente...
tuyo en los momentos en que del destino debí ser, en estepas lejanas y eriasas, a 100.000 metros por sobre el tiempo y el hombre, la luz del sol cubre la verdad, y los campos azahares se cubres de luces y agatas que caen de nubes de cristal y ceniza, golpean mi frente, y respiro, y siento la lluvia en mi, y caigo junto a ella, en una mañana en la que la luna me transformo
aquella lluvia que de ángeles me aterra, aquella luna que me consuela de noche sin ti... aquella imagen que no me deja dormir tranquila, tu calor me enfria, tu frio me derrite... solo deseo que el destino se compadezca de ambos y deje que la pareja astral vigile nuestro persuasivo encuentro de miradas, sin siquiera acercarnos al otro y mirar lenta y melancólicamente la otra orilla
viendo la luz y sientiendo el resplandor, a través de bosques, y entre los arboles, regalados al tiempo del mañana, siento tus pisadas, y mas allas siento tus caricias, y en la musica de tus palabras, cuando me miras, miles de hojas caen de los arboles, mostrando un camino que se divide entre un bosque amarillo, y las huellas del pasado marcan la vida, y las estrellas por venir muestran tu rostro, y yo...
solo puedo creer una vez más
muerte de mil y una hojas en aquel encuentro de voces y caricias, aquellos suspiros y roces... espero elegir el camino del medio que antes era para mi el camino de la oscuridad después de amanecer... pero ahora es el camino al alba, al nuevo mañana, a un amanecer más para el cuerpo y alma...
solo puedo creer una vez más...
victor-kun en los versos azules
yo, en los versos verdes
Poema improvisado a las 5 de la madrugada.
Desencadenamiento Poético desenfrenado
por aquellas almas que a la espera del alba
dejan correr como ríos aquellos pensamientos
que cuyas bocas reprimen, pero el filo de
la pluma deja vivir.
era como si el rojo escarlata viniera del mismo infierno y ese pelo totalmente liso me rodeara y ahorcara...
siento en el aire tu mirada, de días bajo los recuerdos, reposando en el viento que ilumina tu sonrisa,
esa sonrisa que a la vez mis días y noches ilumina, alejandome de aquellas tinieblas de donde provengo
provienes de los dias y noches que detrás de la voces que en movimiento perpetuo, se perdieron junto con los pasos de los perdidos, y la luz de tus ojos, en el final del parmo, como sutil lumbre guía en sus lides su esperanza
esperanza de aquellos perdidos de los cuales me sostengo, busco desesperadamente tu olor, tu presencia, tus ojos... tus manos que calman mis demonios las horas que se hacen pocas para hacerte mio completemente...
tuyo en los momentos en que del destino debí ser, en estepas lejanas y eriasas, a 100.000 metros por sobre el tiempo y el hombre, la luz del sol cubre la verdad, y los campos azahares se cubres de luces y agatas que caen de nubes de cristal y ceniza, golpean mi frente, y respiro, y siento la lluvia en mi, y caigo junto a ella, en una mañana en la que la luna me transformo
aquella lluvia que de ángeles me aterra, aquella luna que me consuela de noche sin ti... aquella imagen que no me deja dormir tranquila, tu calor me enfria, tu frio me derrite... solo deseo que el destino se compadezca de ambos y deje que la pareja astral vigile nuestro persuasivo encuentro de miradas, sin siquiera acercarnos al otro y mirar lenta y melancólicamente la otra orilla
viendo la luz y sientiendo el resplandor, a través de bosques, y entre los arboles, regalados al tiempo del mañana, siento tus pisadas, y mas allas siento tus caricias, y en la musica de tus palabras, cuando me miras, miles de hojas caen de los arboles, mostrando un camino que se divide entre un bosque amarillo, y las huellas del pasado marcan la vida, y las estrellas por venir muestran tu rostro, y yo...
solo puedo creer una vez más
muerte de mil y una hojas en aquel encuentro de voces y caricias, aquellos suspiros y roces... espero elegir el camino del medio que antes era para mi el camino de la oscuridad después de amanecer... pero ahora es el camino al alba, al nuevo mañana, a un amanecer más para el cuerpo y alma...
solo puedo creer una vez más...
victor-kun en los versos azules
yo, en los versos verdes
Poema improvisado a las 5 de la madrugada.
Desencadenamiento Poético desenfrenado
por aquellas almas que a la espera del alba
dejan correr como ríos aquellos pensamientos
que cuyas bocas reprimen, pero el filo de
la pluma deja vivir.
70. Espejo
Entre al cuarto y las luces del espejo estaban encendidas.
Al estar alrededor de él, podía apreciar perfectamente
mi rostro. Perfecto, diseñado para el papel, pero sólo
para una parte de él.
El lago de los cisnes posee a su personaje principal, la
Reina Cisne, que a su vez se divide en dos:
El Cisne Blanco, que sufre del hechizo y espera a por
su príncipe. Y el Cisne Negro, la gemela que le roba el
amor al Cisne Blanco y hace que éste se suidice.
(Des)Afortunadamente, soy la bailarina que inter-
pretará ese papel. Y como dije anteriormente, mi
perfecta cara sirve sólo para una parte de éste, el
Cisne Blanco.
Pero ella. Ella esta allí.
Lo oscuro. Lo prohibido. Lo excitante. Lo deseado.
Lo que no me atrevo a tocar. Ella esta siempre allí
junto a mi. Mi Cisne Negro.
Ella, está en el espejo. Y sé, que si deseo seguir
e interpretar esto de una manera extraordinaria...
No saldré con vida.
P.D: Esta historia fue escrita después de ver la película
"El Cisne Negro (Black Swan)" e inspirada de misma
manera por experiencia personal.
Al estar alrededor de él, podía apreciar perfectamente
mi rostro. Perfecto, diseñado para el papel, pero sólo
para una parte de él.
El lago de los cisnes posee a su personaje principal, la
Reina Cisne, que a su vez se divide en dos:
El Cisne Blanco, que sufre del hechizo y espera a por
su príncipe. Y el Cisne Negro, la gemela que le roba el
amor al Cisne Blanco y hace que éste se suidice.
(Des)Afortunadamente, soy la bailarina que inter-
pretará ese papel. Y como dije anteriormente, mi
perfecta cara sirve sólo para una parte de éste, el
Cisne Blanco.
Pero ella. Ella esta allí.
Lo oscuro. Lo prohibido. Lo excitante. Lo deseado.
Lo que no me atrevo a tocar. Ella esta siempre allí
junto a mi. Mi Cisne Negro.
Ella, está en el espejo. Y sé, que si deseo seguir
e interpretar esto de una manera extraordinaria...
No saldré con vida.
P.D: Esta historia fue escrita después de ver la película
"El Cisne Negro (Black Swan)" e inspirada de misma
manera por experiencia personal.
25. Desconocidos
Otome Misuru [lit. Hechicera Damisela]
Koishiteiru Dorei [lit. Esclavo Enamorado]
Dorei era el chico. Misuru era la chica.
Ambos habían estado juntos tres años, pero
aún asi, sólo uno de estos dos se había
percatado de la existencia del otro.
Otome Misuru, la mujer más popular entre
los chicos de tercero y otros salones, fue
captada y guardada en el corazón de
Koishiteiru Dorei el primer día de primero
de secun.
Él era el chico al que nadie hablaba, tenia
amigos por fuera del salón y era el de mayor
promedio. A nadie le llamaba la atención el
interactuar con este chico. Y Dorei no era
afectado por esto.
Y asi pasaron los 3 años correspondientes
y el adolescente no le habló en esos 3 años.
Sólo la admiraba desde lejos, cómo crecía
y se convertía en una mujer más linda aún.
Cansado ya que ella no supiera de sus
sentimientos, Dorei resolvió con ayuda de
sus incondicionales amigos y su pequeña
alumna, declarársele el día de la graduación.
En la fiesta. Para alegría del enamorado
el tema de la fiesta era la edad media, la era
victoriana de Inglaterra. Y él, impecable, fue
vestido con un traje de caballero más o menos
de mayordomo de esa época. Todos veían al
chico mateo del curso impresionados de lo
guapo que se veía. Las chicas comenzaron
a mirarlo fijamente. Pero aún no veía a su
princesa.
Finalmente apareció hermosísima, con un
vestido rosado arrugado en las piernas, con
una rosada flor en su pecho rodeada por un
hermoso moño de tela rayada. Con su hermoso
y largo cabello dorado y esos ojos índigo que le
iluminaban esa hermosa noche de luna llena.
con guantes negros que llegaban más arriba
del codo y un sombrero con hermosas flores
rosadas. Era simplemente perfecta para él.
El chico, caballerosamente se acercó a la chica
ésta se preguntaba ¿quien es?, ¿cuál es su
nombre?.. ¿quién es este apuesto chico que me
saca a bailar?
La tomó por la cintura y entrelazó sus dedos
con los de ella. Ella, sonrojada, puso delicada-
mente su mano en su hombro y sujetó su mano
como si no quisiera soltarle nunca. Comenzó el
vals y eran los únicos en la pista, ya que nadie
más sabía bailarlo.
El ambiente se llenó de rosados pétalos de cerezo.
Se mecían al ritmo de la música, y sin querer, se
dejaron llevar. Ella apoyo su cabeza en el hombro
de él, y él por su parte, la abrazó por la espalda.
Era como un sueño, el ambiente lo propiciaba.
Estaban en las nubes cuando ella le susurró al oído...
-¿Quién eres? ¿En qué lugar estabas que nunca
te había visto?- Dorei sonrió y respondió con cierta
emoción.
-Soy un fantasma a la sombra de una estrella. Soy
el esclavo enamorado de una doncella hechicera.
Soy el caballero que busca desesperado una palabra
de su princesa. Soy... simplemente un chico
desesperadamente enamorado-.
Misuru, sorprendida lo miró y fue sorprendida por
un cálido beso. Ella no se resistió, al contrario, le
siguió el juego. Cuando este acabó por falta de aire
por ambos lados, ella abrió los ojos y no encontró
al hombre de sus sueños.
Buscó y buscó. Pero no hubo resultados. Triste fue
donde sus amigas que la esperaban ansiosas. Al verla
triste, le preguntaron la causa de esos ojos llenos de
lágrimas.
-Había encontrado al hombre de sus sueños. A el
caballero de mis fantasías. A el príncipe que vendría a
buscarme y a hacerme feliz- Sus amigas le miraron y
le dijeron con pena
-Misuru-Chan, el chico con el que bailaste... era
Koishiteiru Dorei, el mateo del salón-
Misuru les miró, sorprendida. Nunca miró a aquel
chico, nunca notó su persistente mirada enamorada
ni su persona ansioso de amarle. Para ella, era un
desconocido más. Su amante desconocido.
Koishiteiru Dorei [lit. Esclavo Enamorado]
Dorei era el chico. Misuru era la chica.
Ambos habían estado juntos tres años, pero
aún asi, sólo uno de estos dos se había
percatado de la existencia del otro.
Otome Misuru, la mujer más popular entre
los chicos de tercero y otros salones, fue
captada y guardada en el corazón de
Koishiteiru Dorei el primer día de primero
de secun.
Él era el chico al que nadie hablaba, tenia
amigos por fuera del salón y era el de mayor
promedio. A nadie le llamaba la atención el
interactuar con este chico. Y Dorei no era
afectado por esto.
Y asi pasaron los 3 años correspondientes
y el adolescente no le habló en esos 3 años.
Sólo la admiraba desde lejos, cómo crecía
y se convertía en una mujer más linda aún.
Cansado ya que ella no supiera de sus
sentimientos, Dorei resolvió con ayuda de
sus incondicionales amigos y su pequeña
alumna, declarársele el día de la graduación.
En la fiesta. Para alegría del enamorado
el tema de la fiesta era la edad media, la era
victoriana de Inglaterra. Y él, impecable, fue
vestido con un traje de caballero más o menos
de mayordomo de esa época. Todos veían al
chico mateo del curso impresionados de lo
guapo que se veía. Las chicas comenzaron
a mirarlo fijamente. Pero aún no veía a su
princesa.
Finalmente apareció hermosísima, con un
vestido rosado arrugado en las piernas, con
una rosada flor en su pecho rodeada por un
hermoso moño de tela rayada. Con su hermoso
y largo cabello dorado y esos ojos índigo que le
iluminaban esa hermosa noche de luna llena.
con guantes negros que llegaban más arriba
del codo y un sombrero con hermosas flores
rosadas. Era simplemente perfecta para él.
El chico, caballerosamente se acercó a la chica
ésta se preguntaba ¿quien es?, ¿cuál es su
nombre?.. ¿quién es este apuesto chico que me
saca a bailar?
La tomó por la cintura y entrelazó sus dedos
con los de ella. Ella, sonrojada, puso delicada-
mente su mano en su hombro y sujetó su mano
como si no quisiera soltarle nunca. Comenzó el
vals y eran los únicos en la pista, ya que nadie
más sabía bailarlo.
El ambiente se llenó de rosados pétalos de cerezo.
Se mecían al ritmo de la música, y sin querer, se
dejaron llevar. Ella apoyo su cabeza en el hombro
de él, y él por su parte, la abrazó por la espalda.
Era como un sueño, el ambiente lo propiciaba.
Estaban en las nubes cuando ella le susurró al oído...
-¿Quién eres? ¿En qué lugar estabas que nunca
te había visto?- Dorei sonrió y respondió con cierta
emoción.
-Soy un fantasma a la sombra de una estrella. Soy
el esclavo enamorado de una doncella hechicera.
Soy el caballero que busca desesperado una palabra
de su princesa. Soy... simplemente un chico
desesperadamente enamorado-.
Misuru, sorprendida lo miró y fue sorprendida por
un cálido beso. Ella no se resistió, al contrario, le
siguió el juego. Cuando este acabó por falta de aire
por ambos lados, ella abrió los ojos y no encontró
al hombre de sus sueños.
Buscó y buscó. Pero no hubo resultados. Triste fue
donde sus amigas que la esperaban ansiosas. Al verla
triste, le preguntaron la causa de esos ojos llenos de
lágrimas.
-Había encontrado al hombre de sus sueños. A el
caballero de mis fantasías. A el príncipe que vendría a
buscarme y a hacerme feliz- Sus amigas le miraron y
le dijeron con pena
-Misuru-Chan, el chico con el que bailaste... era
Koishiteiru Dorei, el mateo del salón-
Misuru les miró, sorprendida. Nunca miró a aquel
chico, nunca notó su persistente mirada enamorada
ni su persona ansioso de amarle. Para ella, era un
desconocido más. Su amante desconocido.
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