martes, 12 de julio de 2011

Being brave is not feel no fear, but to feel it and yet keep moving forward III - Hay veces... Parte 1: "Sentimientos"

Hay veces en las que no logro entender, para qué se dicen cosas si no se sienten realmente. Si vas al funeral del amigo de un amigo de tu tío, ¿le darás un pésame a alguien que nunca en tu vida viste, sólo por educación? No, es por empatía. No me gusta generalizar, pero la mayoría de nosotros hemos sido cercanos a la muerte de un ser querido, y duele mucho el saber que nunca más estará contigo. Hay veces en las que no se ven involucrados ni presencias ni palabras, sino sentimientos. Éso, es egoísmo. Querido o querida que por alguna razón de la vida te llegó este escrito, no lo hagas ni por lástima ni por amistad. Aunque suene muy frío y lo tomes mal, ésa persona cree en el amor, pero no puede obligarte a sentirlo. Mayoritariamente, siquiera sabe todavía lo importante que son las dos palabras que te dirá cuando se te confiese, sean "Te Quiero" o estarán aún más inseguros, tratando de tapar aquella inquietud en su interior, si en ese momento te dicen "Te Amo", porque el amor no se puede definir claramente sino, todos sabríamos cuando estamos enamorados en el momento exacto. Definir es limitar, y el amor no tiene límites. Si realmente esa persona te quiere y desea lo mejor para tí, sabrá que si tu no lo quieres en este momento, es porque no se dió. Si de verdad están hechos el uno para el otro, se conocerán, serán amigos, luego confirmarán su sentimiento hasta en lo más profundo de su ser y se enamorarán, o simplemente se ganarán un gran amigo si fueron compatibles. Porque no conocerán sólo al físico y las expresiones de ése chico o ésa chica que veo todos los días, sino que los conoceran en la posición de persona, compañero, amigo, hijo, hermano, y por sobre todo, que es lo que más te importa a ti, como novio o novia. Toma el tema de los sentimientos con calma, con paciencia y verás que el mundo del cariño y afecto, en sí de los sentimientos, no es tan malo como crees, lo vivirás a tope, lo disfrutarás completamente y por sobre todo, lo entenderás como tú lo interpretes, no como los demás te lo cuenten. Tú no eres ellos, ni ellos son tú. Tu tienes una vida propia que puede ser diferente a la de ellos.

Hay veces en las que juras estar enamorado.
Hay veces en las que crees que ésa persona te gusta.
Hay veces... en las que siquiera sabes qué sientes por tu familia, y aseguras estar amando a alguien que no es nada tuyo.

Being brave is not feel no fear, but to feel it and yet keep moving forward II - Yo...

Soy algo diferente. Estoy loca, me confundo, me ilusiono, me río sola, desconfío, tengo dudas, caigo, me levanto y doy la cara. Hago reír, odio sufrir, amo vivir, soy bipolar y a veces hasta un poco cruel. Soy demasiado empática, odio ver llorar y amo ver reír, siempre doy consejos a mis seres queridos, hasta lloro al hacerlo, pero ten en cuenta que siempre es por tu bien y que nunca diré cosas sin sentirlas o por tirar palabras al aire, si? Estoy segura de que lo peor que se puede hacer es perder el tiempo, el tiempo es valioso en esta vida, ya que es sólo una y se debe aprovechar al máximo. 
La gente al principio suele pensar que soy tímida, pero simplemente necesito unos minutos para tener un poco de confianza. A veces pienso antes de actuar, lo cual me ha resultado bastante bien, pero me encanta dejarme llevar por mis instintos. Es muy fácil hacerme daño, pero eso no significa que soy vulnerable, me levanto muy rápido y aprendo muy enserio de mis errores. Soy un poco celosa, una desordenada, pero adoro el orden. Siempre quiero que todo salga bien para todos, normalmente pensando al último en mí. Me río por cualquier cosa y es muy poco lo que pido para ser feliz. Me encanta soñar despierta. 
Quiéreme y apréciame como soy, y te ganaste una amiga por siempre :D

Being brave is not feel no fear, but to feel it and yet keep moving forward - 7 062 011~

Observo aquellas canciones que llevan hasta mi, aquellos irremediables sentimientos ligados a recuerdos que ya ni sabía que había pasado. Aquellas son las cosas que nunca debería olvidar, pero que se van más rápido sin embargo...
Me encantaría tener un reloj que diera vueltas hacia la izquierda, para volver a decirte lo mucho que me agradó estar junto a ti, lo mucho que disfruté de tu compañía, lo mucho que me agradó ser tu amigo... Pero ahora ya sólo puede realizarse cuando te veo un día entre millones de minutos y segundos que pasan lejos e inseguros y, que antes pasabamos juntos.
La noche me cobijaba, junto a aquellas pequeñas hojas separadas de sus ramas, resguardadas por las hojas de pino. El corazón se me encoge. Tu recuerdo vuelve nuevamente. Y de un momento a otro... El cielo comienza a llorar, y mis ojos comienzan a llover... Ambos nos sentimos solos en este momento. 
Fue entonces que por el sonido de las pequeñas lágrimas de las nubes, fue que me recordé a aquellas ramas vestidas por pequeños puntos rojos por encima del triste cielo nublado. Allí fue que me recordé a ti, aquellas tardes de otoño por encima de los cadáveres hijos de los árboles que tanto amamos... Fue entonces, que me recordé que te extrañaba más que a nada...

La vida es irónica... Se necesita a la tristeza para saber qué es la felicidad y a la ausencia para valorar la presencia.

065. Paso (Correspondencia Incorrespondida)

Miraba al cielo como un príncipe enamorado a la espera de su princesa desconocida. En ése momento, me dí cuenta de que la persona que me gustaba no era nada más que un completo desconocido, que sus palabras embellecían y hacían sombrío mi mundo, que alentaban y mataban lentamente la confianza dentro de mí. Quería conocerlo más, saber qué pensaba sobre muchas cosas, por sobre todo de cómo me veía como persona, como amiga... y como mujer.

¿Qué harías si no tuvieras miedo?

Me acerqué lento, pero decidida, hacia él.
Él, que hace tiempo me dejaba sin aliento con aquellas cartas de colegiales inocentes, su alta persona me intimida a cada paso que doy, pero el miedo no me detendrá nunca más.
-D..disculpa...- musité. Se volvió y sonrió tiernamente al ver mi expresión y reconocerme como la chica de aquella ortográfica y directa letra. 
-Eres tú. Creo que, aunque no te conocía, te podría haber reconocido en cualquier lugar, no por tu descripción física que me otorgaste en las cartas... Si no porque, sólo lo habría hecho...- me sonrojé. Ya.. no pude más ante aquellos ojos verdes que me miraban fijo y me desesperaban desde antes de conocerlos personalmente.
-Quería agradecerte por todas tus bellas palabras, por aquella caballerosidad ya casi inexistente, por aquella delicadeza con mi persona... Que tuviste sin conocerme ni ver como era realmente...-
-Bastaba con el sólo hecho de que me comentaran de tu sonrisa, para ver que eras una persona muy tierna y con buenas intenciones-
-D-de todos modos -tartamudié- Muchas gracias... Pero, ésta será la única vez que me veas y que sepas de mi. Me siento una estúpida al creer que me mirarías de otra forma que no fuera "la chica con la que comparto correspondencia", lamento mucho haberte hecho pasar por todo esto... Lo lamento mucho- me acerqué hacia su mejilla para besarla pero, tomó mi brazo e hizo que nuestros labios se encontraran.

Cuando dejas atrás el miedo, te sientes libre

Una lágrima se deslizó por mi mejilla al momento de ser conciente de esto. Sabía cosas que deseaba no saber. Y, por sobre todo, no deseaba que mi corazón se encogiera al escuchar su nombre o recordar su desconocida cara que me recordaba a cierto inglés. Delicadamente me separé de él, y con los ojos llenos de lágrimas, me volví y salí de aquel lugar que tanto me gustaba, pero al que no volvería nunca más. Nunca debí haber dicho nunca...
El chico se le quedó mirando. Sabía los lugares en donde encontrarla, pero respetó su opción y se limitó a comentar sobre ella con su amiga. Pero ambos no dejaron de frecuentar aquél lugar. Inconscientemente, ambos deseaban encontrarse con el otro allí pero... eran como el sol y la luna. 
Cuando uno aparecía, el otro se marchaba.

 Pero, como el sol (él) y la luna (ella), tenían algo que les comprobaba que el otro seguía allí. Un lucerito que ambos conocían, y que el lucerito les conocía. Era la única pista de que él otro seguía allí, y eso les tranquilizaba.

El destino no estaba de parte de ellos, sólo... sus caminos se atravesaron al paso, en una perpendicular más de la vida.

domingo, 5 de junio de 2011

Sueños~


Ya los sueños recurrentes no son los mismos. 
¿Quedará algo de inocencia en mi ser después de todo? 
Mi infancia me mira y me avergüenzo... 
Ya sólo me queda cobijarme entre las sábanas, 
abrazando a mi peluche 
en busca de refugio.
Es placentero, esos sueños lo son...
Pero me asustan aún...

viernes, 22 de abril de 2011

86. Elecciones

Tu silueta va caminando
con el alma triste y dormida,
ya la aurora no es nada nuevo
pa' tus ojos grandes y pa' tu frente,
ya el cielo y sus estrellas
se quedaron mudas, lejanas y muertas
pa' tu mente ajena.


Nadie sabe claramente como se llamaba ella. Ella no sabía claramente el nombre que se la había asignado, pues... le habían llamado de muchas formas. Bueno, independiente de todo, para relatarles la historia, le llamaremos "El Alma".



Nos hablaron una vez cuando niños,
cuando la vida se muestra entera,
que el futuro, que cuando grandes...
y ahí murieron ya los momentos,
sembraron así sus semillas,
y tuvimos miedo, temblamos,
y en eso se nos fue la vida.


El Alma se hallaba caminando de la mano con su amiga El Corazón y pasaron cerca de un río. El Corazón, ingenuo e inocente, miró el agua cristalina y El Alma se acercó a observar dichosa escena. 
-Tienes una moneda?- Preguntó con brillo en sus ojos El Corazón.
El Alma le miró extrañada y le preguntó para qué, a lo que este responde:
-Este lugar es tan hermoso, tan puro... Que siento que se puede hacer realidad cualquier cosa aquí. Quiero... Pedir un deseo Alma.... Me permites?-
El Alma le miró con tristeza pensando la ingenuidad del Corazón y le ofreció una moneda común. El corazón agarró fuerte el objeto, cerró sus hermosos ojos color carmesí y lanzó la moneda, que se hundió varios metros más adelante.
El Alma temió. El Corazón creyó. Y así, siguieron viviendo, hasta crecer.


Y cada uno aferrado a sus dioses,
productos de toda una historia,
los modelan y los destruyen,
y según eso ordenan sus vidas
en la frente les ponen monedas
y de sus largas manos
le cuelgan candados,
letreros y rejas.


Luego de un tiempo, El Corazón dejo este mundo y El Alma quedó sola. Cada vez que teme al futuro, a algo inefable, o a la vida misma, acude al río del Corazón a pedir un deseo. Lanza una flor, una rama, una piedra... Eso le quita algo de encima.
Ella había sobrevivido por las diversas elecciones que tomó, pero El Corazón, ingenuo como siempre, se entregó completamente a la primera vez y terminó fusionándose con La Razón, desapareciendo así para siempre.
El alma temió de sus elecciones y se atrevió a imitar al Corazón. Tomó una pequeña piedra de extraño color azul, le apoyo en su frente unos minutos y le lanzó lejos.

domingo, 17 de abril de 2011

38. Tacto

La chica se hallaba moribunda caminando por la lúgubre calle oscura. 
Su piso, frío como sus manos, se movía constantemente. Le rodeaba 
una mortencina luminosidad blanca, y una más pequeña bajo ella. 
Siguió caminando, siguiendo a esta luz como si fuera lo único que 
tuviera en la vida. Y bueno, no era tan mentira.
Cuando finalmente llegó, se sentó en una banca y observó aquella 
familiar luz. Era un foco de blanca luz que iluminaba el centro de un 
escondido parque al que ella frecuentaba. 
Al mirar hacia arriba y encontrarse con los árboles meciéndose con 
el viento, tomó su mente y se devolvió al pasado en un recuerdo. 
Era otoño y hacía frío...


Estaba sentada en el mismo banco que aquella noche, con su abrigo 
negro, y boina gris. Su hermoso pelo castaño resaltaba con sus 
ondulaciones en aquel inerte ambiente...
Observaba como las hojas, ya sin vida, se dejaban caer al viento que 
las dejaba tiernamente en el suelo, como si de un tesoro se tratara. 
En el mismo parque, un chico hacía lo mismo. 
Él vestía abrigo gris y boina negra. 
Su pelirrojo pelo resaltaba en aquel inerte paisaje. 
¡Su pálida tez aún más pálida se veía! 
Ambos miraron al cielo y luego a los ojos del otro.


Allí nadie sabia de ellos. Ellos nos sabían nada de nadie. 
Ellos llegaron juntos y no se dieron cuenta de que compartían banco. 
Sus manos se juntaron.  
¿Qué más daba si se entregaban al viento otoñal? 
Sus palmas se apoyaron juntas y un vapor cálido 
salió de sus bocas antes de juntarse en un reparador beso. 
Ellos no se conocían y sin embargo, eran novios 
de hace unos meses...


Una hoja cayó al lado de ellos 
y sobre ella, una lágrima 
desesperada sumergida en 
la oscuridad de la noche plutónica.




A un año de mi primer entrada, dejo este cuento un poco
extraño para mi manera de escribir. Deseaba ocupar palabras
complejas para describir como me siento.
Muchas gracias por este año escribiendo, y espero que sean 
muchos más... 
Atte, Amara Rozenbauer [de Kirkland]