Esta era una de esas noches en las que tu mente trata de recordar algo, y al hacerlo, te causa dolor. Es una de esas noches en las que te miras al espejo y la persona que ves no eres tú, sino alguien más sereno, más suave, más hermoso. Es una de esas noches en las que llueve, y tu corazón se recoge al mecerse las hojas con el viento acariciando los árboles, aquél sondo que me arrulla y me espanta. Es de aquellas noches en las que no deseas apagar la luz, porque todo lo bello que nunca vez, y que ahora se presenta, se irá. Es de aquellas noches en las que algo te inquieta, pero te tranquiliza a la vez. Es una de esas noches en el que el corazón busca algo, desea recordar algo de esta u otra vida pero que a la vez no desea encontrar, para que yo lo disfrute cuando lo descubra.
Es cuando pienso que podría ser alguien, y a la vez ser nada...
Es cuando el frío atraviesa mis ropajes, y mi cuerpo se entumece ante su presencia. Es sentirse inocente y a la vez, ayudar a mi alma a adulterarse con el mundo actual. Es morir y revivir al pensar en tu familiar y desconocida imagen del caballero perfecto que espero...
Pero que cada día, pierdo más la esperanza de encontrar.
Vuela, vuela pequeña mariposa, de flor en flor,
sin ligarte a nada, sin andanzas en el amor.
Hipnotizando al que pasa con tus colores,
dejándoles tu esencia viva en sus pieles,
vives destruyendo sus amores...
A aquellos que no te son fieles.
Ah... Me siento como una mariposa en blanco y negro, con una mancha azul que hipnotiza, pero que enamora al que sabe como verla. Aquella maldita y a veces, patética y dolorosa mancha azul.
Una mancha azul, con frenillos.
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