martes, 12 de julio de 2011

Being brave is not feel no fear, but to feel it and yet keep moving forward - 7 062 011~

Observo aquellas canciones que llevan hasta mi, aquellos irremediables sentimientos ligados a recuerdos que ya ni sabía que había pasado. Aquellas son las cosas que nunca debería olvidar, pero que se van más rápido sin embargo...
Me encantaría tener un reloj que diera vueltas hacia la izquierda, para volver a decirte lo mucho que me agradó estar junto a ti, lo mucho que disfruté de tu compañía, lo mucho que me agradó ser tu amigo... Pero ahora ya sólo puede realizarse cuando te veo un día entre millones de minutos y segundos que pasan lejos e inseguros y, que antes pasabamos juntos.
La noche me cobijaba, junto a aquellas pequeñas hojas separadas de sus ramas, resguardadas por las hojas de pino. El corazón se me encoge. Tu recuerdo vuelve nuevamente. Y de un momento a otro... El cielo comienza a llorar, y mis ojos comienzan a llover... Ambos nos sentimos solos en este momento. 
Fue entonces que por el sonido de las pequeñas lágrimas de las nubes, fue que me recordé a aquellas ramas vestidas por pequeños puntos rojos por encima del triste cielo nublado. Allí fue que me recordé a ti, aquellas tardes de otoño por encima de los cadáveres hijos de los árboles que tanto amamos... Fue entonces, que me recordé que te extrañaba más que a nada...

La vida es irónica... Se necesita a la tristeza para saber qué es la felicidad y a la ausencia para valorar la presencia.

065. Paso (Correspondencia Incorrespondida)

Miraba al cielo como un príncipe enamorado a la espera de su princesa desconocida. En ése momento, me dí cuenta de que la persona que me gustaba no era nada más que un completo desconocido, que sus palabras embellecían y hacían sombrío mi mundo, que alentaban y mataban lentamente la confianza dentro de mí. Quería conocerlo más, saber qué pensaba sobre muchas cosas, por sobre todo de cómo me veía como persona, como amiga... y como mujer.

¿Qué harías si no tuvieras miedo?

Me acerqué lento, pero decidida, hacia él.
Él, que hace tiempo me dejaba sin aliento con aquellas cartas de colegiales inocentes, su alta persona me intimida a cada paso que doy, pero el miedo no me detendrá nunca más.
-D..disculpa...- musité. Se volvió y sonrió tiernamente al ver mi expresión y reconocerme como la chica de aquella ortográfica y directa letra. 
-Eres tú. Creo que, aunque no te conocía, te podría haber reconocido en cualquier lugar, no por tu descripción física que me otorgaste en las cartas... Si no porque, sólo lo habría hecho...- me sonrojé. Ya.. no pude más ante aquellos ojos verdes que me miraban fijo y me desesperaban desde antes de conocerlos personalmente.
-Quería agradecerte por todas tus bellas palabras, por aquella caballerosidad ya casi inexistente, por aquella delicadeza con mi persona... Que tuviste sin conocerme ni ver como era realmente...-
-Bastaba con el sólo hecho de que me comentaran de tu sonrisa, para ver que eras una persona muy tierna y con buenas intenciones-
-D-de todos modos -tartamudié- Muchas gracias... Pero, ésta será la única vez que me veas y que sepas de mi. Me siento una estúpida al creer que me mirarías de otra forma que no fuera "la chica con la que comparto correspondencia", lamento mucho haberte hecho pasar por todo esto... Lo lamento mucho- me acerqué hacia su mejilla para besarla pero, tomó mi brazo e hizo que nuestros labios se encontraran.

Cuando dejas atrás el miedo, te sientes libre

Una lágrima se deslizó por mi mejilla al momento de ser conciente de esto. Sabía cosas que deseaba no saber. Y, por sobre todo, no deseaba que mi corazón se encogiera al escuchar su nombre o recordar su desconocida cara que me recordaba a cierto inglés. Delicadamente me separé de él, y con los ojos llenos de lágrimas, me volví y salí de aquel lugar que tanto me gustaba, pero al que no volvería nunca más. Nunca debí haber dicho nunca...
El chico se le quedó mirando. Sabía los lugares en donde encontrarla, pero respetó su opción y se limitó a comentar sobre ella con su amiga. Pero ambos no dejaron de frecuentar aquél lugar. Inconscientemente, ambos deseaban encontrarse con el otro allí pero... eran como el sol y la luna. 
Cuando uno aparecía, el otro se marchaba.

 Pero, como el sol (él) y la luna (ella), tenían algo que les comprobaba que el otro seguía allí. Un lucerito que ambos conocían, y que el lucerito les conocía. Era la única pista de que él otro seguía allí, y eso les tranquilizaba.

El destino no estaba de parte de ellos, sólo... sus caminos se atravesaron al paso, en una perpendicular más de la vida.

domingo, 5 de junio de 2011

Sueños~


Ya los sueños recurrentes no son los mismos. 
¿Quedará algo de inocencia en mi ser después de todo? 
Mi infancia me mira y me avergüenzo... 
Ya sólo me queda cobijarme entre las sábanas, 
abrazando a mi peluche 
en busca de refugio.
Es placentero, esos sueños lo son...
Pero me asustan aún...

viernes, 22 de abril de 2011

86. Elecciones

Tu silueta va caminando
con el alma triste y dormida,
ya la aurora no es nada nuevo
pa' tus ojos grandes y pa' tu frente,
ya el cielo y sus estrellas
se quedaron mudas, lejanas y muertas
pa' tu mente ajena.


Nadie sabe claramente como se llamaba ella. Ella no sabía claramente el nombre que se la había asignado, pues... le habían llamado de muchas formas. Bueno, independiente de todo, para relatarles la historia, le llamaremos "El Alma".



Nos hablaron una vez cuando niños,
cuando la vida se muestra entera,
que el futuro, que cuando grandes...
y ahí murieron ya los momentos,
sembraron así sus semillas,
y tuvimos miedo, temblamos,
y en eso se nos fue la vida.


El Alma se hallaba caminando de la mano con su amiga El Corazón y pasaron cerca de un río. El Corazón, ingenuo e inocente, miró el agua cristalina y El Alma se acercó a observar dichosa escena. 
-Tienes una moneda?- Preguntó con brillo en sus ojos El Corazón.
El Alma le miró extrañada y le preguntó para qué, a lo que este responde:
-Este lugar es tan hermoso, tan puro... Que siento que se puede hacer realidad cualquier cosa aquí. Quiero... Pedir un deseo Alma.... Me permites?-
El Alma le miró con tristeza pensando la ingenuidad del Corazón y le ofreció una moneda común. El corazón agarró fuerte el objeto, cerró sus hermosos ojos color carmesí y lanzó la moneda, que se hundió varios metros más adelante.
El Alma temió. El Corazón creyó. Y así, siguieron viviendo, hasta crecer.


Y cada uno aferrado a sus dioses,
productos de toda una historia,
los modelan y los destruyen,
y según eso ordenan sus vidas
en la frente les ponen monedas
y de sus largas manos
le cuelgan candados,
letreros y rejas.


Luego de un tiempo, El Corazón dejo este mundo y El Alma quedó sola. Cada vez que teme al futuro, a algo inefable, o a la vida misma, acude al río del Corazón a pedir un deseo. Lanza una flor, una rama, una piedra... Eso le quita algo de encima.
Ella había sobrevivido por las diversas elecciones que tomó, pero El Corazón, ingenuo como siempre, se entregó completamente a la primera vez y terminó fusionándose con La Razón, desapareciendo así para siempre.
El alma temió de sus elecciones y se atrevió a imitar al Corazón. Tomó una pequeña piedra de extraño color azul, le apoyo en su frente unos minutos y le lanzó lejos.

domingo, 17 de abril de 2011

38. Tacto

La chica se hallaba moribunda caminando por la lúgubre calle oscura. 
Su piso, frío como sus manos, se movía constantemente. Le rodeaba 
una mortencina luminosidad blanca, y una más pequeña bajo ella. 
Siguió caminando, siguiendo a esta luz como si fuera lo único que 
tuviera en la vida. Y bueno, no era tan mentira.
Cuando finalmente llegó, se sentó en una banca y observó aquella 
familiar luz. Era un foco de blanca luz que iluminaba el centro de un 
escondido parque al que ella frecuentaba. 
Al mirar hacia arriba y encontrarse con los árboles meciéndose con 
el viento, tomó su mente y se devolvió al pasado en un recuerdo. 
Era otoño y hacía frío...


Estaba sentada en el mismo banco que aquella noche, con su abrigo 
negro, y boina gris. Su hermoso pelo castaño resaltaba con sus 
ondulaciones en aquel inerte ambiente...
Observaba como las hojas, ya sin vida, se dejaban caer al viento que 
las dejaba tiernamente en el suelo, como si de un tesoro se tratara. 
En el mismo parque, un chico hacía lo mismo. 
Él vestía abrigo gris y boina negra. 
Su pelirrojo pelo resaltaba en aquel inerte paisaje. 
¡Su pálida tez aún más pálida se veía! 
Ambos miraron al cielo y luego a los ojos del otro.


Allí nadie sabia de ellos. Ellos nos sabían nada de nadie. 
Ellos llegaron juntos y no se dieron cuenta de que compartían banco. 
Sus manos se juntaron.  
¿Qué más daba si se entregaban al viento otoñal? 
Sus palmas se apoyaron juntas y un vapor cálido 
salió de sus bocas antes de juntarse en un reparador beso. 
Ellos no se conocían y sin embargo, eran novios 
de hace unos meses...


Una hoja cayó al lado de ellos 
y sobre ella, una lágrima 
desesperada sumergida en 
la oscuridad de la noche plutónica.




A un año de mi primer entrada, dejo este cuento un poco
extraño para mi manera de escribir. Deseaba ocupar palabras
complejas para describir como me siento.
Muchas gracias por este año escribiendo, y espero que sean 
muchos más... 
Atte, Amara Rozenbauer [de Kirkland]

miércoles, 30 de marzo de 2011

♥~ Corazón?


Cuando mi corazón está en dudas,
incluso una herida tan pequeña
que puede causar risa a los demás,
para mí resulta ser una gran cicatriz.

Alguien lo dijo alguna vez, que el romance
comienza desde que las personas se unen.
En verdad creo que es así.

Cada vez que la intimidad es más profunda,
es más fácil ser manipulado por las palabras del otro.
No importa cuán grande sea este sentimiento,
no se puede tener por completo a esa persona.

Pero... Incluso así... Quiero que él sea sólo mío.
No creo que sea algo malo el esforzarse
de esta manera por la persona que uno quiere.







"Incluso una alegría tan pequeña que 
puede causar risa a los demás...
para mí que soy tan simple, la siento como 
la alegría más grande del mundo..."


sábado, 12 de marzo de 2011

Latinoamérica - Calle 13

Soy,
Soy lo que dejaron,
soy toda la sobra de lo que se robaron.
Un pueblo escondido en la cima,
mi piel es de cuero por eso aguanta cualquier clima.
Soy una fábrica de humo,
mano de obra campesina para tu consumo
Frente de frio en el medio del verano,
el amor en los tiempos del cólera, mi hermano.
El sol que nace y el día que muere,
con los mejores atardeceres.
Soy el desarrollo en carne viva,
un discurso político sin saliva.
Las caras más bonitas que he conocido,
soy la fotografía de un desaparecido.
Soy la sangre dentro de tus venas,
soy un pedazo de tierra que vale la pena.
soy una canasta con frijoles ,
soy Maradona contra Inglaterra anotándote dos goles.
Soy lo que sostiene mi bandera,
la espina dorsal del planeta es mi cordillera.
Soy lo que me enseño mi padre,
el que no quiere a su patria no quiere a su madre.
Soy América latina,
un pueblo sin piernas pero que camina.

Tú no puedes comprar al viento.
Tú no puedes comprar al sol.
Tú no puedes comprar la lluvia.
Tú no puedes comprar el calor.
Tú no puedes comprar las nubes.
Tú no puedes comprar los colores.
Tú no puedes comprar mi alegría.
Tú no puedes comprar mis dolores.

Tengo los lagos, tengo los ríos.
Tengo mis dientes pa` cuando me sonrío.
La nieve que maquilla mis montañas.
Tengo el sol que me seca  y la lluvia que me baña.
Un desierto embriagado con bellos de un trago de pulque.
Para cantar con los coyotes, todo lo que necesito.
Tengo mis pulmones respirando azul clarito.
La altura que sofoca.
Soy las muelas de mi boca mascando coca.
El otoño con sus hojas desmalladas.
Los versos escritos bajo la noche estrellada.
Una viña repleta de uvas.
Un cañaveral bajo el sol en cuba.
Soy el mar Caribe que vigila las casitas,
Haciendo rituales de agua bendita.
El viento que peina mi cabello.
Soy todos los santos que cuelgan de mi cuello.
El jugo de mi lucha no es artificial,
Porque el abono de mi tierra es natural.

Tú no puedes comprar al viento.
Tú no puedes comprar al sol.
Tú no puedes comprar la lluvia.
Tú no puedes comprar el calor.
Tú no puedes comprar las nubes.
Tú no puedes comprar los colores.
Tú no puedes comprar mi alegría.
Tú no puedes comprar mis dolores.

Você não pode comprar o vento
Você não pode comprar o sol
Você não pode comprar chuva
Você não pode comprar o calor
Você não pode comprar as nuvens
Você não pode comprar as cores
Você não pode comprar minha felicidade
Você não pode comprar minha tristeza

Tú no puedes comprar al sol.
Tú no puedes comprar la lluvia.
(Vamos dibujando el camino,
vamos caminando)
No puedes comprar mi vida.
MI TIERRA NO SE VENDE.

Trabajo en bruto pero con orgullo,
Aquí se comparte, lo mío es tuyo.
Este pueblo no se ahoga con marullos,
Y si se derrumba yo lo reconstruyo.
Tampoco pestañeo cuando te miro,
Para q te acuerdes de mi apellido.
La operación cóndor invadiendo mi nido,
¡Perdono pero nunca olvido!

(Vamos caminando)
Aquí se respira lucha.
(Vamos caminando)
Yo canto porque se escucha.

Aquí estamos de pie
¡Que viva Latinoamérica!

No puedes comprar mi vida.