jueves, 21 de junio de 2012
16:15
Se abrieron las puertas y tu entraste. Al hacerlo, me miraste inmediatamente. Te correspondí y tu mirada escapó. Sonreí, tu no. El trayecto, similar. Cuando te tocaba bajar, me volviste a mirar. Te correspondí. Sonreíste, yo no. Te quedaste mirándome desde el andén, hasta que tu madre se dignara a mover el coche.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario